Capítulo 124. Tensiones crecientes.
Desde el jardín, Inés vio a Enrico salir de la casa, mientras Liliana lo agarraba del brazo con familiaridad. La escena hizo que su sangre hirviera; sin embargo, se obligó a mantener la calma. No iba a darle el gusto a ninguno de los dos de verla alterada.
Enrico, por su parte, parecía incómodo con la cercanía de Liliana. Intentaba mantener cierta distancia mientras caminaban hacia el auto supuestamente averiado.
—¿Estás segura de que tiene algo averiado? —preguntó Enrico, su tono, dejando cla