Leonardo
La oscuridad de la habitación parecía engullir a Leonardo mientras permanecía inmóvil en su cama king size. El reloj digital marcaba las 3:17 de la madrugada, pero el sueño seguía siendo un extraño al que no podía dar la bienvenida. Llevaba días así, con la mente atrapada en un torbellino de recuerdos y sensaciones que creía haber enterrado hacía mucho tiempo.
Se levantó con un movimiento brusco y caminó descalzo hasta el ventanal. La ciudad dormía bajo un manto de luces artificiales,