Es muy pequeño, rosado y esta
llorando. Volteo a ver al joven doctor y lo encuentro
mirándome.
—¿Puedo entrar?.- Pregunto esperanzada y él asiente.
—Pero tendrás que ponerte algo
para entrar.
Vuelvo a asentir. Paso por alto como
me titubea, pero es mejor. No quiero
escuchar como me llaman señora.
El doctor me da un traje azul con un
cubre boca y me deja entrar cuando
estoy lista. Me acerco al pequeño y
sonrió al verlo de cerca. Intenta abrir
sus ojitos y luego de seis intentos más
lo logra.
Son