Cuando abro los ojos lo primero que
busco es a Ignacio y suspiro al verlo
acostado de forma incómoda en un
pequeño sillón gris.
-Bueno, al menos sigo viva -murmuro y cierro los ojos.
No quiero volver a tener otro hijo. El
embarazo es bonito, solo en ciertos
momentos.
—¿Dayan?
Abro los ojos y la cara de preocupación de Ignacio es lo que
me hace ponerme alerta.
-Estoy bien.- Él se acerca a mi y besa mi frente.
—Casi me da un ataque cuando me
sacaron-susurra y lo miro a los ojos.
-Sigo aquí.
Igna