-¡No es justo!
-Gané, te toca.- Mirándolo mal, pero divertida a la vez, me
quito la blusa y la lanzo a la cama.
Gracias a dios estaba más que vestida.
Acabábamos de regresar de esquiar, los demás se quedaron por
más tiempo y Ignacio tuvo la libertad de sugerirme un juego que él y Zed hacían
cuando salían con chicas.
Muy buena jugada de su parte.
Una chamarra, dos suéter, una camisa
de manga larga, guantes, gorro, calce-
tines, botas, y no menos importante,
ropa interior.
Para mi desgracia Igna