Capítulo 49. Estamos en casa
La espera nunca fue tan desesperante. Las setenta y dos horas que el médico indicó para monitorear a Penélope estaban siendo eternas. Las agujas del reloj parecían no avanzar, como si se hubieran congelado.
—Creo que lo mejor será tomar turnos. No puedes quedarte pegado a la silla y sin dormir tanto tiempo —sugirió Apolo, sentándose junto a Theo.
Él apartó las manos de su rostro y levantó la cabeza para encontrarse con la mirada preocupada de su amigo.
—Lleva a Callista a casa, esto no le hace