Capítulo 48. Debemos tener fe
«Usted tiene trece semanas de embarazo.»
El silencio se adueñó de la sala luego de las palabras del médico. La respiración de Callista se cortó, su corazón se agitó y su pulso latió acelerado. Su mirada se encontró con la mirada atónita de Apolo, quien la miraba como si fuera la primera vez. Sabía lo que pensaba y no estaba equivocado. El bebé era suyo.
Sin embargo, su mayor preocupación era su hija, que necesitaba donadores y ella, volvía a fallarle. Cómo aquella vez, hoy tampoco podía hacer n