Capítulo 47. Desolación
La taza de café cayó de las manos de Theo, rompiéndose en varios pedazos al estrellarse. Miró cada pieza de la porcelana rota en el piso y el café derramado sobre la alfombra.
—Theo. ¿Estás bien? —preguntó Apolo. El hombre se puso de pie y se acercó a su amigo.
Theodoros seguía estático, viendo el desastre que había ocasionado. Su rostro estaba pálido como el papel.
—¡Theodoros! —gritó Apolo, sacudiendo su hombro para llamar su atención; sin embargo, Theo no reaccionaba y su color cada vez iba