Capítulo 30. Lo siento, bebé
Callista se sostuvo de la silla más cercana al escuchar a Theodoros, no podía hacerle esto. No podía alejarla de Penélope y del bebé.
—No puedes hacerme esto, Theo, por favor —suplicó con lágrimas en los ojos, sintiendo que el corazón se le desgarraba de dolor—. No puedes alejarme de…
—¡Basta, Callista! No me hagas repetir las cosas y menos llamar a los empleados para que te ayuden a recoger tus cosas. Evítame la pena y evítate la vergüenza de que sepan por qué te vas.
—¡No hice nada! —gritó, a