Capítulo 31. Sorpresa
Callista sabía que esto era una locura, no estaba en sus cinco sentidos y que iba a arrepentirse de continuar; sin embargo, en el fondo, necesitaba sentirse consolada. Cerró los ojos y acortó la distancia entre los dos. Sus labios tocaron los de Apolo y fue sacudida por una violenta descarga que le recorrió el cuerpo.
Apolo sostuvo el cuerpo de Callista entre sus brazos como si fuera una delicada y carísima pieza mientras la besaba con increíble ternura. La calidez se extendió por cada rincón d