Estiré los brazos hacia arriba de mi cabeza para explayarme, y le pedí:
—Escucha.
La canción que sonaba terminó y Nr.9 comenzó a rellenar el espacio, el mismo tema que me hizo llorar en Mafalaia.
Maël sonrió precioso, mordiéndose los labios.
—Necesitaba agradecer aquel regalo de algún modo. —Separé mis piernas lentamente, arrastrando los altos tacones por toda la encimera.
Miró mis pies y su mandíbula se apretó. Ahora estaba serio y algo sorprendido. Me di cuenta que no sabía muy bien cómo proc