Solo éramos un grupo de cinco personas, mi hermano junto a tres compañeros más de estudio. Nuestro equipo se conformaba por dos mujeres y tres hombres: el guapo y de piel morena, Albert. La linda muchacha de cabellos castaños, buena figura y sincera sonrisa, Rosa. El chiquilín de ojos azules y bastante aduladores, Ramiro. Danilo y yo. Y pensé que me sentiría incómoda al ser la mayor entre todos, pero no fue así. Partimos a Viana temprano en la mañana en el carro de mamá, aprovechando que mis pa