Pude regresar el día 14. Marcelino y su familia me acunaron en su casa una noche después de la llamada telefónica en el café. Conocí a Gina, su novia (verdaderamente una preciosidad).
La mañana de mi cumpleaños, Danilo me llamó desde la facultad para asegurarme que se encontraba bien. Se disculpó por no poder ir a casa para celebrar conmigo. Mis padres organizaron un desayuno tardío en la sala de nuestra dulce morada, colocando música que me gustaba y rellenando la mesa baja con todo tipo de al