Nikko salió para Lisboa bien temprano en la mañana del jueves 17. Ese día necesitaba volver a Circo, al fabuloso escenario y hasta los camerinos. Ocupar la mente en cualquier cosa que no fuesen los malditos mensajes de texto ni el regalito, ni nada cercano a ello.
Como mi prometido no regresaría esa semana, se me ocurrió enviarle el presente a Maël por medio de la compañía de correos. No deseaba tener aquello un minuto más en mi habitación, y no viajaría a Castelo con Nikko estando fuera. Nop.