—¿Te acuerdas cuando llegaste hecho mierda de Corea? —preguntó Dylan alzando la cabeza y mirando a Alan a los ojos.
—Si, te despertamos en la madrugada para que hicieras algo por tu vida —replicó Alan.
—Ve al punto, ¿quieres Dylan? —intercedió Jaime antes que los dos entraran en una batalla de insultos.
—La magia que sentí es parecida a esto —el hechicero se levantó después de observar y palpar los cuerpos en descomposición con su sentido mágico—, una magia corrompida y podrida, hecha solo para