La noche había caído sobre el refugio con un silencio extraño, como si incluso la oscuridad temiera respirar. Luego del emotivo reencuentro con Diego y la llegada del tercer guardián, Elías, todos se habían retirado a descansar. Había sido un día intenso, no solo por los peligros enfrentados, sino por las verdades reveladas. El sello aún resistía, pero los hilos que lo sostenían estaban tensos, a punto de romperse.
Diego se recostó junto a Sasha, con Lara y Emilia durmiendo entre ellos. Las niñ