Mundo ficciónIniciar sesiónAlice, aún lloraba varias horas después, cuando escuchó que la puerta de su habitación se abría sin previo aviso.
No tenía ánimo ni siquiera para mirar quién estaba en su espacio.
-No voy a comer, he dicho que no tengo hambre- gimió y sollozó- ¿ no entienden que quiero que me dejen sola?- esperó pero la persona no se fue- por favor, vete- pidió con un sollozo.
-¿De verdad quieres que me vaya, bonita?
Esa voz. . . no podía ser él.







