Mundo ficciónIniciar sesiónDos días más tarde Nina y Missaell, ayudaban a Alice, a cruzar el umbral de su habitación.
Todos se habían portado estupendamente con ella; la atendían, trataban de mantenerla activa, pero a pesar de los esfuerzos, ninguno había logrado devolver la sonrisa a su hermoso, pero triste rostro.
Le hablaban, pero siempre estaba retraída y distante, con la mirada perdida en Dios, sabrá dónde. Siempre lloraba y cuando la dejaban un par de minutos sola, la hallaban acariciando







