CAPÍTULO 69. Madera de rey
Estaba cansado, le dolía el cuerpo por el traqueteo de casi veinte horas tirado en el suelo de un auto en movimiento, y para completar estaba aturdido. Le habían inyectado un sedante suave, solo para que no se resistiera, pero estaba lo bastante lúcido como para darse cuenta de que estaba atado a una cama en un cuarto blanco.
No podía mover las manos ni los pies, y también había una banda ancha de cuero sobre su pecho.
Eric miró alrededor, aquello se parecía bastante a un quirófano, excepto que