CAPÍTULO 70. Mi último regalo
Nadie tenía que preguntarle si estaba segura de hacer aquello. Ruben había dicho las palabras correctas: era su hombre, el padre de su hija, y su futuro esposo… ¡al que un cabrón imbécil se le había ocurrido secuestrar precisamente el día de su boda!
Nota mental: si alguna vez quieres quitarle un hombre a una mujer… que no sea precisamente el día de su maldit@ boda.
No se molestaron anunciarse siquiera. Cuando doce hombres armados entraron detrás de ella y de Andrei en aquella clínica, la reacc