CAPÍTULO 75. ¡Siempre!
Cinco años después.
Skyler se apoyó en el marco de la puerta de su habitación y sonrió al ver que le habían quitado la cama. Estaba apenas amaneciendo, y ya sus hijos le habían hecho un asalto despiadado. Diana tenía ocho y los gemelos tenían casi cinco años ya. Un par de varoncitos preciosos, y no tenía ni idea de a quién habían salido porque eran los niños más tranquilos que Dios había hecho. Diana, por otro lado, era un volcán.
—Ya sabemos quién acabará dirigiendo la mafia ucraniana —murmura