BRAD ULIBARRI
No he vuelto a saber de Juliette, al menos no hasta que mí familia me comentó de su visita. He intentado verla, pero no lo he conseguido por más que he ido a los lugares que ella frecuentaba, incluido el club en el que la vi bailar por primera vez despojándose de su estilo de bibliotecaria aburrida e insípida.
Las secretarias que ocuparon su puesto jamás estuvieron a su nivel, por lo que no permanecieron ni una semana trabajando para mi. Una de ellas se fue llorando el prime