CAROLINA BALI
Haber sufrido un accidente a mis veinte años fue traumático. He vivido cada día con dudas sobre quien fui y también sobre lo que viví.
Mis padres me sobreprotegen y aunque económicamente no necesito nada, me siento presa en una cárcel de cristal.
Pasaron dos años desde que desperté sin saber quién soy. Dos largos años en los que aún cada día me pregunto cuando podré recordar algo.
Creé recuerdos nuevos y aunque mí madre me dice que tal vez es mejor así, yo tengo dudas. Quisiera