Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl Alfa Supremo colocó sus dedos en su frente y me hizo recordar cuando era una niña y tomaba el control del cuerpo de Isis.
—Ahora, párate, Ast. Y camina, como en aquel entonces —me pidió, y lo hice. Salí a caminar sin problemas. —¡Ya me acuerdo! ¡Es gracioso! —se detuvo y miró a Jacking—. Ahora vamos a comer, muero de hambre. Estos cachorros me están comiendo viva.






