26. CONTINUACIÓN

El Alfa Supremo colocó sus dedos en su frente y me hizo recordar cuando era una niña y tomaba el control del cuerpo de Isis.  

—Ahora, párate, Ast. Y camina, como en aquel entonces —me pidió, y lo hice. Salí a caminar sin problemas.  

—¡Ya me acuerdo! ¡Es gracioso! —se detuvo y miró a Jacking—. Ahora vamos a comer, muero de hambre. Estos cachorros me están comiendo viva.  

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