71. LOS HECHICEROS DE LUZ
DAKARAI:
Ambos reímos felices y, en ese momento, por primera vez, sentí que mi hijo de verdad empezaba a comprender lo que significaba ser mi hijo, Alex Amón. Seguí avanzando detrás de él y fue entonces cuando llegamos a la cima. Allí estaban los cinco magistrados, aguardándonos con una solemnidad que parecía congelar el aire.
— Papá, mira, ya llegamos a la cima —señaló deteniéndose—. Y me parece que esos son los magistrados.
— Sí, hijo, ven aquí —dije volviendo a ser humano—. Concéntrate en