275. ENFRENTANDO EL MIEDO
ISIS:
Me detengo al escuchar su gruesa voz, que me estremece y me hace retroceder asustada, pero Ast casi toma el control y logra que me detenga. Retrocedo hasta sentarme en la cama.
—Mi Alfa, acércate, por favor —logro decir.
—¿Seguro quieres que me acerque, mi Luna? —pregunta sin moverse de su lugar.
—Deja que te mire de cerca —le pido, intentando sonreír. —¿Me amas, mi Alfa?
—¡Con todo mi corazón, mi Luna! —responde enseguida.
Su voz suena tan potente que me asusta y, sin poder con