276. DEBEMOS ENAMORAR A NUESTRA LUNA
ISIS:
Aunque mi Alfa me besa apasionadamente, sin dejarme apenas respirar, mi miedo aumenta aún más. Siento a mi loba Ast en mi cabeza tratando de tranquilizarme.
—¡Isis, Isis, reacciona! Es nuestro lobo, es nuestro Alfa —repite una y otra vez. Estoy realmente aterrada. —Isis, siente sus labios, déjate llevar. No lo mires, cierra los ojos.
Hago lo que me indica mi loba, me abrazo a él, que también está asustado. Su aroma es embriagante. Puedo sentir su corazón palpitar, como si quisiera sal