122. CONTINUACIÓN
JACKING:
Giuseppe asiente, dejando de mirar al joven y poniendo toda su atención en mí. Su Luna, que hasta ahora había permanecido en silencio, se dirige a él con un gesto calculado. Ambos comparten una mirada rápida que no pasa desapercibida para mí ni para Amet, cuya disposición vigilante nunca se relaja. Ese intercambio, aunque breve, tiene más significado que cualquier palabra.
—Bien, entonces directo al grano —dice Giuseppe, apoyando los codos en la mesa—. ¿Qué clase de ayuda necesita de