51. UN ENEMIGO DEL VIEJO MUNDO
BLAIR
Cerré los ojos y la dejé tomar el control, sintiendo de nuevo esa energía oscura recorrerme de pies a cabeza.
Mi cuerpo comenzó a temblar arrojado en el suelo.
El ardor en mi piel, los cambios en cada célula…
Las sogas de mis manos se desataron como por arte de magia y comenzaron a arrastrarse por el suelo de madera, cambiando a un tono negro, semejantes a serpientes venenosas.
Me vi poniéndome de pie lentamente.
Las heridas se cerraban a una velocidad visible.
Mis pupilas se estrechaban,