50. DE NUEVO EN PELIGRO
BLAIR
“No grites tanto, espera hermana…”
“¡Qué hermana ni ocho cuartos! ¡ESPABILA DE UNA VEZ, IDIOTA!”
Parecía que alguien me había metido un altavoz directo en la mente y lo subió al volumen máximo.
Con un dolor de cabeza horrible, al fin comencé a abrir los ojos y a enterarme de mi actual situación.
El estómago estaba revuelto, mareada y, cuando intenté moverme, descubrí que no podía.
La cabeza me colgaba de lo débil que me encontraba y solo los ecos de un goteo constante se registraban en mi