13. UN LOBO ME ESPÍA
BLAIR
—¡Aaahh, había olvidado el calor infernal que hacía en esta temporada!
Cassidy entró a tropel, maldiciendo y con la lengua afuera.
Enseñó todo el sujetador cuando se remangó la camiseta para secarse la frente.
Era un desastre, pero la quería con todas sus locuras.
Miré por última vez la ventana antes de acercarme a ella.
El que sea que espiaba, ya no estaba.
—¿Pudiste obtener algo? — le pregunté.
—Casi tengo que follarme al director del banco, ¡¿pero adivina a quién le dieron un préstamo?