CAPÍTULO 96. SU REFLEJO
Caminó a pasos rápidos por el tétrico pasillo que la conducían a los separos, abrochó la chamarra que Guillermo sacó de su auto.
—Finalmente está en el lugar que corresponde —expresó Camila con resentimiento.
Katherin se encontraba recostada sobre la fría banca de cemento, abrazándose así misma.
— ¿Qué quieres? —se puso de pie de inmediato.
—Viene a corroborar que estés presa, y que no salgas, nunca —expresó con rencor.
—Soy una persona importante, tengo muchos amigos poderosos, basta con que