— ¿Y el señor William? —pregunto a Linda, la mujer del servicio.
El señor tuvo que salir de emergencia —informó.
—Déjame a solas con esta mujer —ordenó—, tenemos muchas cosas que hablar.
Camila se puso de pie al tener frente a Kate, sus dedos presionaron con fuerza el respaldo de una de las sillas, intentando disimular el terror que sentía.
—Supe de muy buena fuente, que estás viviendo en esta casa, bajo la protección de William. Vaya que saliste más lista de lo que imaginé. —Ladeó los labio