—Buenos días, dormilón.
William, sintió que le descubrían el rostro.
—Despierta, tenemos cosas que hacer. —Ivy saltó sobre su estómago, haciendo que diera un alarido.
—Necesito dormir más.
Entonces me voy a acostar un rato a tu lado. —Haló las cobijas.
A continuación, William abrió los ojos de golpe y opuso resistencia con una de sus manos y con la otra, palpó hacia sus piernas, ya que no podía recordar si se acostó con el pijama.
—Espera —solicitó.
— ¿Qué ocurre? —arrugó su frente y soltó el e