CAPÍTULO 16. NO QUIERO QUE MUERAS
Soltó la taza que tenía entre sus dedos y corrió hacia Camila, para intentar evitar que se golpeara al caer al suelo, pero fue inutil, cuando llegó a ella, yacía inconsciente.
— ¡Guadalupe! —gritó buscando a la chica de servicio. — ¿Dónde estás? —la llamó, tomando entre sus brazos a Camila y salió con rapidez con ella para recostarla sobre uno de los sillones de la sala.
— ¿Qué necesita? —la joven salió del cuarto de servicio, en cuanto escuchó que la llamaba.
—Llama al doctor De la Peña y so