Valentina había desarrollado, con los años, una habilidad particular para leer habitaciones. No de la manera en que lo hacen los decoradores de interiores ni los agentes inmobiliarios, sino de la forma en que lo hacen las personas que han sobrevivido suficientes reuniones de junta directiva como para saber que el verdadero peligro nunca está en los números del balance, sino en la manera en que alguien sostiene su café.
Andrés sostenía el suyo con la mano izquierda.
Eso, en sí mismo, no era evid