Ya es de noche y estoy recostado contra el marco de la puerta observando a Lorena. Ella está tan concentrada en su trabajo y no se ha dado cuenta de la cantidad de veces que Oliver ha pasado por aquí, ni del tiempo que llevo observándola.
Esa mujer me va a volver loco de verdad, entre más la conozco, más interesante me parece. Es una mujer bonita, sí, bien proporcionada, desde luego, pero es esa maldita personalidad retadora y en ocasiones ingenua la que me tiene así.
Hace unas horas nos comp