Tomo su mano y salimos corriendo del lugar. Una vez dentro del vehículo, no me importa la presencia del personal de seguridad en la parte de adelante, mis labios buscan los suyos como queriendo recuperar en un instante, todo el tiempo que no pude disfrutar de ellos y los suyos, me responden con la misma animosidad.
Su abrazo me envuelve y su olor termina de hacer su magia. Sé que está lastimado aún, así que soy cuidadosa con respecto a algunos movimientos. Debemos recuperar el aliento, aun a