CAPÍTULO 210 — El muro de Isabella y la caída de los ídolos falsos
Isabella estaba sentada en la cama, con la espalda recta y apoyada en varias almohadas. Ya no tenía el suero conectado, una pequeña victoria en su camino hacia la recuperación, pero su rostro aún conservaba la palidez de quien ha perdido mucha sangre y muchas ilusiones.
La puerta se abrió con suavidad y Camila asomó la cabeza, con esa sonrisa luminosa que parecía capaz de disipar cualquier nube gris.
— ¡Hola! —saludó Camila, ent