CAPÍTULO 179 — El precio de la lealtad
La noticia de la negativa de Gabriel Fuentes cayó sobre Ángel Mendoza como un balde de agua helada, no se lo esperaba. Cuando Bárbara le comunicó, entre lágrimas de rabia y promesas de venganza, que su "querido" Gabriel no pondría ni un centavo para salvar la producción, Ángel sintió que el suelo se abría bajo sus pies.
El productor se sentó en su oficina, rodeado de premios de televisión que ahora parecían burlarse de su inminente ruina financiera. Los números rojos parpadeaban en su mente como luces de emergencia. Sin el capital de Fuentes Global y con la retirada de Fuentes Moda, la segunda temporada del reality show era un cadáver antes de nacer.
Pero Ángel Mendoza era, ante todo, un superviviente. Un capitán que no dudaría en arrojar a la tripulación por la borda si eso significaba mantener su barco a flote.
Miró el teléfono y luego miró una foto promocional de Bárbara Greco que tenía sobre su escritorio.
— Lo siento, querida —murmuró, dándo