El primero en reaccionar a semejante noticia fue Eduardo.
—¡Camila! ¿Qué hiciste, por Dios? —exclamó más fuerte de lo que pretendía. La impresión era tal que todavía no lograba asimilar lo que acababa de escuchar.
Camila se sujetó el estómago de tanto reír. Las expresiones de todos alrededor de la mesa eran simplemente inolvidables.
—Me casé —repitió entre risas, disfrutando del estado de shock de su mejor amigo.
Eduardo negó varias veces con la cabeza.
—Camila… ¿qué voy a hacer contigo? Desapa