Luego de eso era posible que fuera despedida así que decidí volver a la academia por mis cosas.
La imagen de Emilio corriendo hacia mí se repetía una y otra vez en mi cabeza mientras salía del Hotel. Miré el alto edificio del que salí y suspiré.
En un suspiro ocurrió todo.
Tres hombres aparecieron y me tomaron, metiéndome entre forcejeos a una camioneta negra.
En un suspiro el miedo se apoderó de cada fibra de mi cuerpo, dominandome.
Y solo un suspiro fué suficiente para que un pañuelo sobre m