-¡Despierta! -dí un salto por el susto antes de que mis párpados pesados volvieran a intentar cerrarse, perdiéndose entre los cabellos dorados de Alessandra, que me recordaban a los de alguien más -¿ Acaso no dormiste bien ayer?- cerré los ojos con molestia al recordar la noche anterior.
Había llegado a casa faltando sólo dos horas para que amaneciera. Obviamente no había podido dormir bien.
- Sólo fue un parpadeo...- murmuré abriendo mis ojos nuevamente, con esfuerzo.
- ¿Qué?
-Estoy bien- habl