Mundo ficciónIniciar sesiónIsabela continuaba mirando la pantalla del teléfono.
—¿Qué dice? —insistí.
—No sé... aún no lo he abierto. Tengo miedo —susurró.
Me coloqué detrás de ella. Posé mis manos sobre sus hombros.
—¿Miedo de qué? —le dije cerca—. Sea lo que sea que diga esa notificación, no va a cambiar nada entre nosotros. Ni nuestros planes, ni lo que viene. Anda, Isa. Ábrelo.
Ella soltó un suspiro largo, relajándose contra mi pecho. El documento adjun







