30. “El encuentro”
XIMENA
Me sostengo de la pared y bajo la cabeza, permitiendo que el agua de la ducha golpee mi cabeza, cierro los ojos, tratando una vez más de reunir toda la fuerza que haya en mi interior, con el afán de no desfallecer. Ya llevaba un mes aquí dentro, un maldito mes donde ni siquiera había sido capaz de contratar un abogado. Había veces que me entraban muchas ganas de llorar, otras en las que no podía dormir durante toda la noche, pero, al final, siempre acababa por aferrarme a la idea de volv