Capítulo 38

Nina

Después de la noche en el sillón, siento una quemazón en la parte trasera de mi cuerpo. Normalmente no hubiera dejado que un hombre me penetrara el ano, pero las cosas estaban demasiado tensas con Piero como para negarme. Ahora esa incómoda sensación me hace estar irascible, y no tengo demasiadas ganas de hablar con nadie. Aunque creo que no me va a quedar más remedio, pues me encamino a la oficina de Piero, de nuevo.

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