Un auto circulaba a toda velocidad por la avenida principal. Su destino era el Hospital Central. Dentro iba una hermosa mujer cuya roja cabellera se pegaba a su rostro por el sudor que en ese momento surcaba su frente y descendía por su mejilla.
Junto a ella, un hombre acariciaba su espalda y le dejaba dulces besos en su frente. Intentaba reconfortarla de alguna manera y que el dolor que sentía se aliviara gracias a su gran amor, pero eso era, ridículamente imposible.
Anastasia gruñía de dolor e