El mundo seguía girando en su constante afán. Los días habían transcurrido y luego algunas semanas habían pasado convirtiéndose de esta manera en meses.
Ana Miller había desaparecido por completo del mapa, no sin antes firmar los documentos en los que renunciaba para siempre a los derechos y deberes sobre su hijo. Ahora Bautista sería solo el hijo del difunto Honorato Holt y criado por su tutor legal, nombrado previamente por el anciano, Viggo Holt.
Los pequeños bebés tenían solo un par de meses