El sol salió y se posó sobre el horizonte una gran cantidad de veces. Ana había sido finalmente internada a punto de dar a luz a su hijo, algo que la ponía muy feliz, pero no por las razones que todo el mundo creería. Ella tenía un plan muy bien trazado y estaba convencida de que las cosas se darían como ella había maquinado.
Una vez en el quirófano, el procedimiento se dio con total naturalidad. Ella había elegido que fuera por cesárea, no quería someterse al dolor que un parto le traería, por