—¡¿Dónde está?!
La voz de Hermes resonó en el pequeño y sombrío cuarto como un trueno.
Su mirada, frenética y cargada de desesperación, recorría el lugar con ansias, buscando algún vestigio, alguna pista que lo acercara a Darina.
Esa mujer, a quien había llegado a odiar y al mismo tiempo desear encontrar, era la única imagen que lo consumía.
La mujer frente a él vaciló, sus manos temblaban visiblemente. La expresión de su rostro mostraba miedo, pero también una duda que no podía ocultar.
Finalme